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El dolor

junio 10, 2010

 

¿Qué pueden importarme a mí tus versos?

El mundo está hundido, y apenas nos plantean

asideros a los que agarrarnos

Aquellos a los que amo sufren, y yo recibo

miradas hastiadas en el trabajo,

dejo que se cuele una señora en el super,

que mi ropa se apolille en la lavadora,

que a esta noche le siga un día

tan áspero y doloroso como el que ahora termina

¿Qué pueden importarme tus versos?

¿Van a darme de comer, cuando me despidan,

a sanar la enfermedad, purificar el aire,

devolverme la esperanza, fregar el suelo,

desinfectar el baño?

¿Qué pueden importarme realmente tus versos?

Lo mismo que nos importa a ambos mi propio dolor,

ni más ni menos,

translúcido, como un viejo tul, reseco,

de tanto estirarlo,

jirones sueltos sin ningún significado

Nada, mientras la vida siga siendo la vida,

y el arte, sólo un engaño

I griega

noviembre 17, 2009

Todo es extraño, y los circulos se quiebran, y siguen creciendo como un colmillo, y se convierten en espiral. Busco en las esquinas interiores de los sobres un segundo, sólo; aún menos, un segundo en negativo. Una visión fugaz que ya casi no duele: una espalda, alejándose cuesta arriba, bajo el sol cruel de mediados de noviembre. La luz roba cuatro años a mi piel cuando me azota. Guardo silencio. Y nada más. El balanceo será mi pequeño secreto. Nada importa nada, en la mejor época del año. En ésta, quiero decir.

Compré un costurero pequeño en un bazar del barrio, con el que coso retales que se son ajenos. Me clavo la aguja en la yugular. Con mi sangre, con los dedos, balbuceo flores en el cabecero de mi cama. Imprimo mis huellas en mi absurdo edredón. Mis plantas mueren aguadas sin nombre, solitarias, sin mi marca en el envés. Sin escuchar nada, plantas muertas, y sordas, y muertas.

Me levanto con sueño en la casa nueva en la que vivo (y). “Vivimos en una casa nueva, ¿lo has pensado?”. Millones de kilómetros de pared blanca alrededor. Seis esquinas por habitación. Apoyo la cabeza en la esquina interior, vacía, tercera. Me araño los labios. Espero mi beso. Me clavo la aguja en el corazón. Me acuesto con sueño, en la casa nueva en la que vivo. Rodeado de nada. En espiral, alrededor.

Cuento, con los llagados dedos: un pequeño secreto. Tres plantas muertas, y sordas. Cicatrices en mi cuerpo. Flores, edredones, esquinas, sobre todo la tercera. Una memoria herida. Sueño. Cuatro años menos. Irme a trabajar. No tengo nada. Una sonrisa. No soy nada. Estoy muerto.

Lo tengo todo, a la vez. Expelo el humo en forma de conjunción. I griega.

Estúpido

octubre 5, 2009

Te recordaré como tinta aún mojada

Cuando ya no acudas nunca

Negra transparencia

De una palabra

(O no)

Mientras te alejes

En el tiempo

Entalcado

 

En la evolución del erotismo

Piercing

Va

Atravesaba

Los niños envejecen

Aún niños

Así todo

Se absorbe

Y yo

Y mi herida

Rojo entre sus piernas

Alineados

Abiertos

Los chacras

Acariciaba

Tan blanco

Más allá

(Siempre)

Del adiós

 

Infinito

Placer

Sustancia

Nada

 

¡Nada!

 

Me pediste que te atara

(Di)

Solvente en la memoria

Creciste

Fuerte

(Ohm)

(Casi todas las señales)

agosto 26, 2009

Puedo amar con todas mis fuerzas y, de la misma manera, a veces odio. Mi odio y mi amor son de mentira, porque se dirigen a la nada. Todo de mí parte y en mí rebota. A mí me hiere, y a mí me mata.

No somos, ni fuimos alguien mientras éramos juntos. Bailamos alrededor de un hueco. Invocamos nuestras pasiones, cegados. Y, a veces, nada.

Ahora no huyo, modifico mi camino.