Posts Tagged ‘lejos’

Nácar

diciembre 31, 2009
 
 
 
¿Recuerdas aquella pulsera
roja

que me regalaste?

Era una cinta de papel satinado

del que se utiliza para envolver pasteles

La ataste a mi muñeca

la noche de fin de año

porque iba a traerme suerte en el amor

según dijiste

Me la arranqué a mordiscos

una tarde

en la que dudaba entre cortarme las venas

o seguir viviendo

Decidí vivir

o simplemente lo hice

Pero asumí que una parte de mí

había muerto

desangrada por la herida

de las dentelladas

de la ausencia

El flujo drenado de los días

impregna ahora mi colchón

desde los pies a la almohada

y evito besar mi suerte muerta

cuando por las mañanas

amanezco

en otras vidas

y despierto

(a medias)

en otros cuartos…

con el resplandor nacarado

del vacío

brillando en mis muñecas

justo posado

 donde apenas una vez

conseguiste encontrarme el pulso

No matarme fue el primer paso

seguramente equivocado

para empezar a querer a otro

Tal vez

                                                             a mí mismo

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Caballeros

diciembre 7, 2009

 

A todos aquellos hombres que alguna vez

aunque sólo por un momento fuera

creyeron amarme

quizá no les revele nada nuevo al hacerlo

pero me gustaría decirles que

lo siento, caballeros:

se equivocaron

Nunca fui aquél en el que ustedes pensaron

en los momentos de acercamiento

cuando les tembló el corazón, acaso

o notaron su vida más completa

colorida

(o de sombras llena)

al imaginarme

o tenerme

a su lado

Era mentira. Estamos de acuerdo:

Nunca fui más que una estafa

Pero no por voluntad propia

ni por malicia

ni siquiera por afán necio de intriga

Tan sólo por un motivo etéreo que

cuando se mezcla con la carne

de ordinario, se me escapa…

Les indico asimismo, caballeros,

que cuando acaricié sus rostros blancos

me desmayé de puras ganas

les regalé sonrisas tristes

me exorcicé en sus miradas

es probable, caballeros

sólo probable

que (acaso)

yo también me equivocara

Ustedes y yo

no fuimos

en definitiva

nada

más que la suma

sin producto

de dos equivalencias

mal igualadas

Mariposas

octubre 2, 2009

Tocábamos las alas de las mariposas con los dedos y, luego, con las yemas tatuadas de colores, nos buscábamos el corazón. Ellas no podían volver a volar más, y yo nunca encontré el tuyo.

Tarde en vano.

Era yo el único que buscaba en realidad, perdido en las afueras de mi infancia. Tú pronunciabas otros nombres y fijabas la vista en otros vuelos, mientras yo no miraba que no había suficientes dedos para recorrer, pasito a paso, una distancia tan amarga.

No son tuyos: pero te busco, ahora, en otros coches, otras pieles, otros valles, otros sexos.

Todo está cubierto por el puto asfalto.