Archive for the ‘Uncategorized’ Category

diciembre 31, 2016

Celebrar que en 2017 tampoco voy a verte, me parece el colmo del absurdo.

noviembre 13, 2016

Lo daría todo, todo, todo, por ver de nuevo las arrugas de tus manos, el brillo de tus ojos cuando te daba un beso, cómo de rápido se te pasaban los enfados conmigo… Lo daría todo por que me trajeras otra vez chocolate. Lo daría todo porque siguieras estando aquí, porque te necesito, te necesito, te necesito.

agosto 27, 2016

¿Recuerdas aquel módulo sobre tabaquismo? “Es muy importante: subrayad con fluorescente: las recaídas son parte del proceso”.

Las recaídas son parte del proceso.

Volver a odiarte es parte del proceso.

Subrayad con fluorescente: es parte del proceso.

Tu ausencia fluorescente  es parte del proceso.

Es parte del proceso.

Subrayar con fluorescente es parte del proceso.

dios de sangre

agosto 11, 2016

recuerdo lo poco que pesabas, en mis manos

el pozo tan profundo,  el esternón

nadie, casi nadie, en esencia

la habitación vacía

verdoso y ácido

la uña minúscula

rascando al áspid

y a través de las cortinas, luego

la luz

el adiós

nadie

casi nadie lo sabía

y el olvido, desde lejos

la tormenta de verano

murmuraba, eterno

dios de sangre

desde lejos

el adiós

 

 

Nuevos pasos

julio 31, 2016

¿Cuántas cosas han pasado? ¿Cuántas risas, cuántas muertes, cuánto amor y cuánta nada, en cuatro años?

Sólo se me ocurre una respuesta válida: todas. Una unidad es a veces suficiente.

Os cuento: tejiendo un arnés cana a cana, aprendí a dormir al galope, los labios apoyados en la crin de un silencio infinito. Y, despertando a ratos, me di cuenta de que ya estaba lejos, muy lejos de quien había sido. ¡Oh, y ahora, qué placer, hundir de nuevo los pies en los charcos! Llenarse de barro hasta los tobillos, disfrutar de que tu ropa sea vieja y no le importe a nadie que esté manchada… ¡y de que el aguarrás siga oliendo a vodka, y a canciones apenas escuchadas, en las que el estribillo es uno nuevo cada vez que lo murmuras…!

Tantas, tantas cosas que aprender, tantos caminos… Cómo iba a no volver, a donde fuera, tarde o temprano 🙂

 

Al menos deja que me aprenda

julio 5, 2012

cuál era el camino.

.

abril 21, 2011
Te echo de menos, y punto.

Muñecos

agosto 21, 2010

 

Entre todos los hilos, entrelazadas, pequeñas hebras de lujuria

Peluches hilvanados de carne de seda aguardan

Son

Esperan

Pero, ¿y cuando la pasión, el bombeo de nuestra sangre,

no se escenifica en juego lánguido durante la merienda?

Diluir en los aceites, en la arcilla, en las palabras híbridas de palabras

nuestra verdadera naturaleza

Inmóviles y hacendosos muñecos llenos de sueños y de escenas

Encarnan

Un sexo, una trama, una vida tan, tan plena

****

(El verano transcurre lento y rápido… Y todo va bastante bien. El calor me está volviendo transparente, pero la sangre me brinca ilusionada cuando recuerda que está a punto de llegar el otoño. Optimismo patológico, lo llaman.

Preparo un viaje para finales de Septiembre, y cuento los días -y los temas- que quedan para Enero,  el mes del Gran Examen.  Abandono temporalmente el papel en favor del lienzo, sin grandes pretensiones, por supuesto. Me  doy permiso para hacer, de vez en cuando, lo que me apetece. ¡Oh, qué dulce nihilismo!

En el día a día, en el hoy, pienso en Sally Bowles mientras espero el autobús o friego los platos después de la cena. Es un arte, reírse así. Reír, no de, ni a pesar de, sino con todo.

¡Besos de agostoquetermina!)

¡Feliz día del libro!

abril 23, 2010

 

¡Feliz día del libro, accidentales, esporádicos y asiduos lectores de este no-blog! 😀

Creo que es una buena ocasión para felicitarnos entre nosotros, porque si no tenemos reparo en hacerlo en ocasiones menos señaladas, como en el día de nuestro santo, resulta coherente hacerlo también hoy. A mí, por lo menos, los  libros me hacen más feliz que mi propio nombre.

En este día tan especial, rompo la inercia de mis murmullos y os traigo:

Una recomendación literaria:

No de un libro en concreto, sino de una autora, Colette. La niña de mis ojos, sabia, sensual, frívola y profunda, verdadera encajera de emociones y palabras. No se me viene a la mente otro autor o autora cuyos párrafos me produzcan tal deleite al reelerlos, ni cuya sensibilidad a la hora de plasmar sentimientos y naturalezas humanas convierta unos argumentos en principio sencillos en tan bellas y complejas joyas narrativas.

La vagabunda, La ingenua libertina, Cheri/El fin de Cheri, por ejemplo. Para más información, San Google, que todo lo sabe.

Colette, muy concentrada.

¡En Barroterapia la amamos mucho!

– Un poema:

Y conste que he escrito “poema”, por lo tanto ¡calma, no amenazo con otro de mis ripios!

Se trata de un poema de E.E. Cummings que, sin más justificaciones, es mi preferido.

Tus ojos sobre mí

En algún lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con sólo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas…
Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas.

 

Y, por último, como diría mi adorada Amazonita, ¡aprovechad que es viernes y  leed algo erótico y divertido (solos o acompañados) antes de hacer un poco el trasto este fin de semana!

Jose

🙂

 

Su nombre (entre todo lo que es suyo).

octubre 19, 2009

Oh, sí, llegó… ¡Por supuesto que llegó!  Algo ruidosa al principio, pero impasible, sin dramatismos, natural, como nos alcanzan los eventos que siguen sus propias reglas, y que son del todo conscientes del peso de su nombre, y de su vulgaridad.  Esparció sus cosas por mi habitación, de cualquier manera. Eligió el lado derecho de mi cama. Me acompaña en casi todos mis recados. Se cuelga de mi brazo. Y la mayor parte del tiempo no se hace apenas notar.

Si salgo de bares, por ejemplo, se queda callada a mi lado hasta que suena una canción que a ambos nos gusta, y entonces se contonea, triste y felina,  hasta que otra melodía, otro cuerpo, otro baile – más vehemente, más sórdido, más vivo – nos sume en un olvido repentino, tanto como fugaz.

Mientras cocino, tiendo la colada, o me masturbo, me observa desde cierta distancia sin intervenir, insistente, esforzándose por que quede patente su presencia; no como una amenaza, sino como una llamada lejana.

Otras veces, sin embargo, le gusta jugar a sorprenderme: le pierdo la pista, casi del todo, pero el sonido de sus pies arrastrándose me avisa en el último instante de que no se ha terminado de marchar. Me abraza por la espalda, mientras sentado frente al escritorio finjo que estudio – que la ignoro -, y acerca su boca a mi oído para susurrarme, sarcástica:

-Tenemos las mismas hechuras.

Entonces yo la miro por encima del hombro, acercando mi boca a la suya:

-Te he dicho mil veces que no te pongas mi ropa sin permiso, puta.

Y suelta una carcajada, y “¡Qué más da!”.

Y lo sé, es cierto. Haber pasado la mayor parte de mi tiempo negando que por temporadas somos dos gotas de agua… ¡Qué insignificante, qué infructuoso empeño!  Incoherente, además…

Puesto que en ocasiones, lo confieso, soy yo quien la invoca primero, deleitándome en cada sílaba de su nombre (Nabokov, claro), en su peso reincidente, resignado, sensual: Nostalgia…

Repetidlo conmigo, no tiene sentido negarlo. A nadie más le pertenece con mayor derecho su nombre que a las propias palabras:

 Nossstaaalgia… 

Y viene, complaciente, cuando la llamas. Pero nunca puedes estar seguro de cuándo  se piensa marchar.