dios de sangre

recuerdo lo poco que pesabas, en mis manos

el pozo tan profundo,  el esternón

nadie, casi nadie, en esencia

la habitación vacía

verdoso y ácido

la uña minúscula

rascando al áspid

y a través de las cortinas, luego

la luz

el adiós

nadie

casi nadie lo sabía

y el olvido, desde lejos

la tormenta de verano

murmuraba, eterno

dios de sangre

desde lejos

el adiós

 

 

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