La dádiva

Una vez, cuando mi gata era muy pequeña (han pasado más de diez años), le dejé que me mordiera la mano.

Yo había ido a visitar a mis padres y, en el calor del mediodía, ella y yo perezoseábamos sobre mi cama, yo bajo la mirada atenta de sus redondos ojos amarillos. Era diminuta, y dulce, a pesar de sus arranques de mal genio. Huesecillos de espuma guardados en un saquito aún suave, adictos a los teclados de los ordenadores, a la lluvia, a las libélulas, a mí.

En algún momento me rasqué un lunar y, por alguna razón, un rebullo estremeció su cuerpecito gris, y sus pupilas alargadas se centraron en mi mano, y sus músculos se tensaron, indecisos, como si no consiguiera dejarse llevar libremente por el impulso de morderme.

Me dio la sensación, perenne canal de pulsiones ajenas, que ella necesitaba hacerlo. Que aquella urgencia nos sorprendía a ambos por igual. Que sufría, por el deseo de morderme.

Y sentí compasión por ella, porque yo también he sido presa de mi propia naturaleza.

Así que extendí la mano lentamente, contentiendo la respiración, y le brindé mi blanquecina carne. Sus ojos se iluminaron, y clavó sin más sus afilados colmillos en mí.

La placidez volvió a ella; se recostó, a pocos centímetros de mis rodillas, y se quedó dormida.

Yo sonreí, mientras estudiaba mi enrojecida piel y me tumbaba de nuevo. Había sido un mordisco dulce, delicado, protocolario. No dolió lo más mínimo.

Fue liberador.

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4 comentarios to “La dádiva”

  1. Tery Says:

    Es preciosooooooooooooooo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Madre mia que bonito! Los pelos de punta! No es para menos, la belleza de los impulsos que tanto miedo nos deberían de dar. La naturaleza es bella tal cual es… no podemos evitar amar esa desnudez… solo cuando sabemos verla tal cual es.

    que bonitooooo

  2. barroterapia Says:

    Gracias, cielo 🙂

    Desde luego, amar sólo es posible cuando se ama la naturaleza del objeto amado. Los gatos muerden, y arañan, porque son gatos. Las personas somos unas cabronas, porque somos humanos. Amar una porción del ser no es amar, es idealizar.

    Fíjate, que lo digo como si supiera de lo que estoy hablando jajaja

    Tú sí que eres bonita, jodía 😀

  3. angostura Says:

    De todo lo que he leído tuyo, hasta el momento, esto es sin duda lo que más me gusta. Qué bonito.
    Besos, enhorabuena.

    • barroterapia Says:

      Gracias, Jonecilla 🙂

      Es precioso escuchar esto ^^

      Parece que tenemos cierto nexo común con los mininos, y con sus orejitas suaves.

      Muack!

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