Gaviotas

Las gaviotas dejaban las huellas de sus patitas en la arena húmeda, allí donde la caricia de las olas no alcanzaba a borrarlas. En la playa nunca había nadie más que yo, con la excepción de una mujer que se tumbaba en la mitad de la cala, tan lejos el uno del otro que no tenía sentido saludarnos.

Me encantaba bañarme en el gélido mar de las mañanas de agosto. Hacer el muerto sobre el agua sin escuchar ninguna voz alrededor y, sobre todo, salir del agua sin prisa, caminando con dificultad sobre los hirientes guijarros, hasta llegar a la arena para borrar con mis pies las huellas de las gaviotas. Seguía el ir y venir incierto que pautaban y, torpe y pesado, lo reducía a la nada. La soledad me narcotizaba y me inclinaba a la destrucción; la destrucción de lo sutil, de lo pequeño, de lo poético. Justo igual que ahora, tan lejos en el tiempo, tan lejos ya de todo.

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Una respuesta to “Gaviotas”

  1. Teresa Says:

    Guau!!!! Qué me gusta como escribe mi Jose, que he llegado hasta a tocar el agua y todo!!! Ains! que maquina eres!!!

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